
Cuando se planea una fiesta de quince años lo primero que viene a la mente es el vestido, y todo gira alrededor de el, por lo general los padres acceden prácticamente a todo lo que la niña quiera y más en el atuendo que vestirá en tan anhelado día,
Pero que pasa cuando los padres de la chica tienen un poco más de cincuenta años, ya sea por que sus carreras profesionales eran absorbentes y retrazaron la maternidad, o porque no podían embarazarse, o por que ambos no tenían planeado casarse y un día encontraron a la persona que llenaba por completo sus vidas, o quizás lo padres son jóvenes pero son muy moralistas o el papá no quiere que vean a si su única hija o por mil motivos más, y esas diferencias entre la quinceañera y los papás se ve afectado cuando ella se decide por un hermoso vestido con un lindo escote de espalda y busto y ellos se niegan a que su princesa se ponga ese vestido por que es muy atrevido y no es apto para su edad; y el conflicto empieza a crecer cuando la nena dice que entonces ya no quiere fiesta y la mamá le muestra vestidos y más vestidos pero ella sólo quiere un vestido el escotado.

Aquí habría que entender que la quinceañera es del 2010 y que desde los noventas las generaciones han cambiado enormemente si se comparan con las anteriores, lo importantes es que ella se sienta feliz en su fiesta que sólo durará unas horas, y si el vestido le queda hermoso cuál es el problema, si estará rodeada de sus familiares y sus amigos. Nadie la verá con ojos de lujuria ni nada por el estilo no habrá borrachos que la ofendan y todos los invitados la conocen desde que era solo un pequeño pedacito de carne.
Que ella luzca el vestido que la haga sentirse bella y sobre todo segura en el día que soñó desde que era muy pequeña.

escrito por lourdes norely, febrero 15, 2011
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